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Supremacía y racismo
Publicado el 23/09/2026
“La igualdad de derechos no puede quedar subordinada al origen o la nacionalidad”
Cada día somos sorprendidos por nuevas teorías que nos devuelven a la época de las cavernas. Pensábamos que todo estaba atado y bien atado en relación con los derechos humanos y de pronto aparecen teorías como de iluminados que nos quieren lavar el cerebro.
La Europa de los principios inamovibles de la Igualdad, la Fraternidad y la Legalidad se desquebraja por momentos ante intereses espurios, porque el lema de «los españoles primero» se reviste de diversas formas y se refugia en distintos argumentos para dar cabida a cada visión supremacista que aparezca.
El argumento que utilizan ambos partidos establece una jerarquía de origen basada en el racismo social y cultural creando en el fondo una guerra fratricida entre pobres contra pobres.
Es decir, esa expresión lleva intrínseco que un grupo nacional está encima de otro grupo que por razón de nacionalidad, no puede competir en igualdad, lo cual hace que se lleve por delante un principio sagrado y ganado con sudor y lágrimas a través de la historia, como es el principio de la justicia social tan debatido en los foros nacionales e internacionales por mentes ilustres amantes de la igualdad como garantía de la convivencia. Nunca la identidad puede practicarse como principio de igualdad, puesto que esta es diversa y múltiple que nos muestra la realidad multinacional de las diversas nacionalidades.
Esta concepción vulnera nuestra constitución y además claramente en la ley de extranjería en la cual participamos, tiene un reconocimiento explícito, los derechos de los extranjeros establecidos en nuestra legislación y nuestros tratados internacionales y además la Ley Orgánica 4-2000 garantiza a los inmigrantes los derechos en materia de seguridad y servicios sociales.
Esta concepción no percibe que no es lo mismo nacionalidad con contribución, puesto que los inmigrantes contribuyen al desarrollo de nuestra sociedad exactamente que los nacionales, cotizan, pagan impuestos, sostienen los servicios sociales, mientras que la ley supremacista lo que hace es convertirlos en ciudadanos de segunda categoría.
Esta propuesta lo que favorece en gran medida es la del criterio de la arbitrariedad basado en el poder ,las pequeñas o grandes corrupciones y la figura del juez interesado que lo hará tantas veces como tenga la oportunidad de sacar provecho de esa oportunidad.
Por último, vulnera el Derecho Europeo que prohíbe expresamente la discriminación por nacionalidades.
En última instancia es un ultraje al sentido común porque lo único que produce es la guerra entre pobres, lo cual elimina la convivencia entré seres humanos porque el ciudadano más pobre, es aquel que menos derecho tiene a defenderse.
Nuestro País no se defiende fomentando la discordia entre sus habitantes y llevándonos a ciudadanos, de primera, segunda, tercera ,el País se construye defendiendo la igualdad de derechos, servicios públicos entre iguales ante los departamentos administrativos con una convivencia libre de la lacra del Racismo y la Xenofobia.
Compañeros corren tiempos difíciles, hoy más que nunca tenemos que exigirnos la igualdad solidaria.
Frente a la Discriminación, Racismo y la Igualdad solidaria.
Pedro Álvarez Pastor